3 claves para descifrar el futuro del trabajo (y de las oficinas) tras la pandemia por Román Ceriani

Así cómo los atentados a las Torres Gemelas cambiaron para siempre la forma en la que las empresas y familias entienden la seguridad, lo mismo está sucediendo con el mundo del trabajo. La pandemia por el Covid-19 está generando una transformación sorprendente en los espacios de oficina, redefiniendo los lugares en una sucesión de tendencias que se aceleraron por el confinamiento y las medidas preventivas en todos los países.

Por el nuevo coronavirus, el 2020 fue el escenario fue de una adaptación caótica y por momentos desorganizada de las empresas, sus clientes y colaboradores. Fue una sucesión de improvisaciones y testeos, pero que dio origen a la tan repetida ‘nueva normalidad’ que estamos comenzando a vivir. Tras la crisis, 2021 será el año en el que se sentarán las bases para los espacios de trabajo en las próximas décadas. En donde se forjarán las ‘mejores prácticas’ y las inversiones en materia de espacios de trabajo e infraestructura comenzarán, tras la urgencia, a hacerse para el largo plazo.

En ICAP Global visualizamos que los cambios vienen en tres sentidos. Cada uno con sus bemoles, pero de impacto planetario y en organizaciones en todos los niveles.

El primero es el más evidente y con implicancias obligatorias: la necesidad de mantener un lugar y ambiente de trabajo seguro y saludable. La OIT recomienda y asegura que es obligatorio en una mayoría de países el desinfectar regularmente el ambiente y las superficies, organizar el trabajo para reducir el contacto entre las personas preservando el distanciamiento social, proporcionar servicios y medios adecuados (jabón, desinfectante de manos, señalización y recordatorios) y alentar a los trabajadores a practicar la higiene, entre muchos otros aspectos (recomendamos revisar las secciones 1.5 a 1.7 del siguiente documento de la OIT en https://go.ycon.ar/ICAP-OIT).601d785bfdbd6e0336577b31

Estas cuestiones básicas de seguridad e higiene seguirán siendo extraordinariamente complejas y cambiantes, incluso cuando la pandemia por el Covid-19 haya pasado. Por eso las organizaciones deben comenzar a planificar políticas de largo plazo en la materia, que incluyan desde aspectos de la misma arquitectura y ubicación de sus instalaciones hasta dispositivos como purificadores de aire, soluciones IoT para recolectar y gestionar información útil sobre uso, eficiencia y salubridad, control de aforo integrado a la cartelería digital, contact less y una nueva y mas amplia disposición de las plataformas de colaboración. La integración de tecnologías y la implementación dinámica de las soluciones ya no dará lugar a la improvisación.

En segundo lugar, encontramos cambios permanentes en el mismo significado de lo que una oficina es. Seguirán siendo lugares para organizar el trabajo, pero ya no simbolizará que todos los empleados deban ir todos los días al mismo espacio para cumplir todas sus tareas. La pandemia confirmó que el trabajo remoto -sea en el hogar como en oficinas satélites o incluso espacios de cowork- puede ser tan o más conveniente en términos de productividad, rentabilidad y satisfacción. Y los directores de Capital Humanos ya tomaron nota.

El hot-desking, esa tendencia por el que los empleados toman cualquier escritorio disponible en lugar de tener asignado uno, será una práctica cada vez más extendida. Eso cambiará el sentido de arraigo de los lugares por un espacio mucho más dinámico y menos previsible. Lo que forzará a repensar, rediseñar y transformar las oficinas. En la práctica, estudios privados indican que cientos de millones de puestos serían en la próxima década transformados en “no presenciales”. Las oficinas serán órganos vivos en los que el ‘tercer espacio’ ganará lugar y las salas de reunión se multiplicarán y digitalizaran para un mejor contacto con quienes estén presentes desde la virtualidad. De nuevo, aquí la tecnología y su integración inteligente serán clave.

Por último, el trabajo remoto… profesional. Las ‘calls’ a toda hora desde la mesada de la cocina darán lugar a espacios virtuales prefabricados. Los teletrabajadores buscarán más que una cuenta de zoom -aunque la seguirán teniendo-. Cómo digitalizar una vivienda y proveer herramientas físicas y digitales de primer nivel al alcance de los trabajadores es un imperativo del que hablamos hace varios años. Y la pandemia ha sido una extraordinaria forma de confirmar la tendencia.

La crisis por el confinamiento nos demostró también que hay espacio para todos en esta transformación del trabajo y las oficinas: distribuidores, fabricantes y integradores. Es por eso que desde ICAP Global somos miembros activos de entidades internacionales como AVIXA y GPA, donde en estos momentos estamos escribiendo las mejores prácticas que guiarán nuestra industria hacia 2030. Te invitamos a formar parte de este increíble camino.

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